Estrategias para mejorar la reputación de tu empresa

Reputación


¿Qué imagen tienen de ti los demás? ¿Coincide con la que te habías planteado? Si tu respuesta es afirmativa, sigue así, es síntoma de que tu empresa marcha viento en popa a toda vela como diría Espronceda. Pero si no tienes muy clara la respuesta… revisa tus estrategias. Parece que no hay sintonía y quizá tu empresa no goza de la reputación que merece.  

Cierto es que no puedes controlar la percepción de las personas, pero sí mejorar la imagen que proyectas como empresa en cada una de tus acciones y decisiones. Cuanto más consciencia pongas a todos los mensajes que lanzas al exterior, voluntaria o involuntariamente, más distancia recortarás entre lo que quieres ser y lo que realmente eres para tu público. Y lo más importante, su opinión sobre ti mejorará.

¿Cómo hacerlo? Lo primero, dibujando una meta clara para tu marca. Fundamental, que sea coherente y esté alineada con los objetivos de tu empresa. Y lo segundo, desarrollando un plan estratégico para alcanzarla. O lo que es lo mismo, poniendo en marcha un plan de branding que ataque diferentes flancos para que paulatinamente los valores con los que te identificas coincidan con los que el resto piensa que tienes. Así conseguirás que poco a poco tu reputación de marca escale posiciones y esté al nivel que quieres. Apunta. En este camino hay unas estrategias clave que no fallan y que en el medio-largo plazo tienen recompensa.

Estrategia de conocimiento

Apuesta por conocer y no escatimes en tiempo y recursos para ello. Cuanto más te conozcas como empresa y el entorno que te rodea, más capacidad de adaptación desarrollarás para mantener y mejorar tu reputación. Empieza por un análisis DAFO en el que dibujes tus fortalezas y debilidades, también tus amenazas y oportunidades, y revísalo periódicamente, pues vivimos en tiempos volátiles donde todo cambia en muy poco tiempo. 

Cuanto más certeza poseas, más margen tendrás para reaccionar y subsanar errores. Mejorar la reputación muchas veces es cuestión de escucha activa, de aproximarse a los problemas y de construir nuevas soluciones que den respuesta en el menor tiempo posible. 

Estrategia de previsión 

No esperes a que ocurran las cosas. Se previsor y adelántate a los acontecimientos. Como empresa puedes optar por mantener una actitud reactiva o proactiva, pero para mejorar la reputación, la segunda es la opción ganadora. No se trata solo de reaccionar, sino de anticiparse. Y la clave, una vez más, está en el conocimiento previo, saber dónde te mueves y conocer cuáles son las reglas del juego. 

Una reacción puede llegar a destiempo, cuando las consecuencias para tu reputación de marca ya son irreversibles, pero si tienes previstos todos los escenarios posibles antes de que se produzcan, las probabilidades de llegar tarde se reducen exponencialmente. Así que estudia todas las situaciones y prevé cómo responder ante ellas para mantener tu reputación a salvo.

Estrategia de exposición

Nadie es ajeno a situaciones complicadas, tampoco las empresas. Hemos comentado que ser previsor te ayuda a resolverlas, pero en la trayectoria de una empresa siempre hay imprevistos y momentos delicados que inevitablemente afectan a la reputación y el prestigio. Ante ello, la mejor estrategia es exponerse públicamente al problema, sincerarse con los públicos y ponerse en su lugar para llegar al mejor desenlace. 

Reconoce tu error, explica la situación y pide disculpas. El arma más efectiva para combatir la adversidad y la crítica fundamentada es dar la cara. Mantener silencio y no reconocer un error a tiempo tiene consecuencias irreparables para tu marca. Recuerda, rectificar es de sabios, y si lo haces públicamente estarás sembrando no solo para recuperar la credibilidad de tu empresa sino también para mejorar la reputación de tu marca. 

Estrategia de compromiso

Como empresa actúas bajo un propósito y defiendes unos valores en los entornos donde te mueves. Estos constituyen tu sello de identidad, tu marca. Por ello cada una de tus acciones debe ir acompañada de un compromiso real que responda a las expectativas de los públicos a los que te diriges. De lo contrario, tu reputación puede verse dañada cuando descubran que no cumples con lo prometido. Coherencia, consecuencia y compromiso son los tres ingredientes que mantendrán tu imagen intacta en el tiempo. No olvides incluirlos siempre en tus planes.

En definitiva, las estrategias clave para mejorar tu reputación de marca apuestan por conocer y prever, pero también por exponerse ante los públicos y comprometerse con ellos para dar solución a los problemas y cumplir con las expectativas. Con estas prioridades no defraudarás y tu imagen de marca saldrá reforzada aunque los vientos no siempre soplen a favor de la empresa. En estos casos, estamos a tu disposición para ayudarte a remar en la buena dirección sin sufrir daños colaterales.

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